Entradas

La gente de Santo Niño no duerme

Imagen
Irene recuerda con una profunda tristeza la madrugada del 7 de septiembre. Ese día esperó en la calle, junto con su familia y vecinos, que la casa de Pedro terminara de caerse. El sonido les daba escalofríos. Había llovido, pero no muy fuerte, y pocos días atrás se había derrumbado la casa de María. Fue una noche larga, hasta que se abrió una raja en toda la acera, la casa se movió de lado a lado como si se balanceara, después cayó hacia atrás y gran parte de los escombros se fueron de lado, encima de la casa de Irene. Con el último derrumbe, en Santo Niño de Petare pasaron de 60 a 300 familias afectadas. A Irene le prometieron que en noviembre iría a ver un apartamento de la Gran Misión Vivienda Venezuela en Charallave, pero desde finales de octubre solo le dan excusas y más excusas, mientras que su casa amenaza con caerse por completo.  

Héroes en primera línea

Imagen
 Cuando se abre la puerta de emergencia es que empieza todo. Está llegando un paciente sospechoso de COVID-19 a la Policlínica La Arboleda, en San Bernardino, y los médicos y enfermeras se preparan para atenderlo. Deben tomarle algunos exámenes, comprobar que tiene el virus y subirlo por un ascensor destinado únicamente para pacientes infectados. Detrás está el personal de limpieza. Desinfectando el mismo camino por donde pasó el paciente. Asegurándose de que el área de emergencia estará sin riesgos de contagios no deseados. Es un trabajo en equipo perfecto. Cada quien con sus responsabilidades y que poco a poco han superado el miedo y la incertidumbre ante lo desconocido. La policlínica La Arboleda ha podido atender a más de 70 pacientes durante los siete meses que tiene la COVID-19 en el país. Texto: Sofía García

Estudiantes de Medicina en el campo de batalla contra el coronavirus

Imagen
Estudiantes del último año de Medicina hacen citas a domicilio para realizar el despistaje de personas con posible COVID-19. Estas visitas son coordinadas para aquellos que no fueron atendidos en ningún CDI a pesar de tener síntomas. Muchos de los pacientes son devueltos a sus casas por los mismos centros de salud que alegan solo atender casos confirmados de coronavirus. Aunado a esta situación, existe el miedo latente de ser llevados a un PASI y quedar incomunicados y sin saber si serán atendidos oportunamente. María Torres sospechaba que había contraído el virus. En sus inicios logró ser remitida a un módulo de atención de médicos cubanos, donde no fue atendida porque no contaban con doctores para ese momento, «vuelva luego» fueron las palabras que se pudieron escuchar detrás de la reja y la puerta cerrada. Ante la negativa, María se dirigió a la clínica popular de Caricuao. Desde lejos se podía apreciar lo extensa de la espera para lograr ser evaluada. La situación la oblig...

Cada gota cuesta

Imagen
La escasez de agua en la ciudad sin importar el sector ni el nivel social se agrava cada vez más, convirtiendo las cisternas en una opción para adquirirlo. Por una parte el sector privado ha visto un potencial negocio, a tal punto que tasó en moneda extranjera cada mil litros en 6$ (es decir, una cisterna completa de 20.000 litros cuesta 120$, sin tener que pagar por el agua en los llenaderos); si consideramos que un edificio puede requerir de 600.000 litros los propietarios deberían recoger 3.600$ Por otra parte el Gobierno solo ha logrado paliar la necesidad del líquido recurriendo al mismo sistema, adquiriendo 1000 supercisternas chinas con capacidad de 30.000 litros cada una sin costo alguno pero sin tener preciso que zonas ni cuando surtirán, obligando por la necesidad a las personas optar por el servicio privado en varias ocasiones.